Uno de los momentos más duros fue enfrentarse cara a cara con la realidad.
Una de sus conversaciones transcurría con aparente normalidad cuando Paula sacó el tema tabú a Iria. Sólo pretendía profundizar un poco más en los sentimientos que Iria experimentaba hacia ella, qué sucedía en la mente de su princesa y qué sensaciones despertaba en ella.
Pudiera haber sido mejor no escuchar lo que le iba a decir, pero Pau prefería despejar esa incógnita de una vez por todas, salir de dudas, sufría con la incertidumbre, sufría mucho y era el momento de enfrentarse a la realidad. Pudo sentir cómo su corazón se quebraba en pedacitos, roto, herido, dolido.
Iria le explicó claramente que ni en ese ni en ningún momento estaban destinadas a dar rienda suelta al amor, un sentimiento que sólo latía en el interior de Paula, una confusión fruto de sus fuertes anhelos por haber encontrado lo que tantas veces soñó.
No fue capaz de controlar su dolor, ese puñal que había notado como si de una espada forjada se tratase, atravesando sus órganos vitales. Rompió a llorar como el niño que jugando con un globo lo deja escapar. Rabia y dolor se aliaban para de un brusco empujón, llevarle al mundo real, al mundo en el que no iba a ser correspondida.
Lloró desconsolada toda la noche, surgiendo más dudas y queriendo buscar una explicación a tantas cosas que jamás tendrían respuesta. ¿Desde cuándo le fallaba su instinto?. Se arriesgaba a decir que en los ojos de Iria había visto fuego con cada una de sus palabras, con sus gestos y con tantos momentos compartidos, pero parecía que lo que ella llamaba feeling en realidad se trataba de cariño y complicidad.
Pasó toda la noche en vela meditando por qué en esta situación nada es lo que parece ser, ¿era un mundo al revés basado en un deseo truncado o era algo real oprimido por una sumisión a la cobardía de aceptar una nueva situación?.
Paula sabía que nunca sabría qué habría pasado de haberse cumplido su pronóstico, lo que tenía claro es que tendría que aprender a conformarse con lo que había, porque Iria era alguien muy importante para ella y siempre hay otros caminos para disfrutar de la gente a la que se quiere.
Sólo circulaba en sus pensamientos la idea de tenerla cerca, de disfrutar y aprender de ella y sobre todo, seguir queriéndola como ella sabía querer, sin medida.

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