domingo, 16 de octubre de 2016
El miedo danzaba de puntillas
Todos sentimos miedo ante lo desconocido y más cuando nos enfrentamos a algo nuevo por primera vez. Era lo que sentía Iria.
La vida está llena de cambios, de momentos evolutivos diferentes, de crecimiento personal, no somos las mismas que éramos hace unos años y si deseamos seguir desarrollándonos también volveremos a cambiar en un tiempo.
El término 'zona de confort' se refiere a un estado emocional o físico donde decidimos quedarnos porque ya sabemos cómo manejar esa situación. Y era justo donde se encontraba mi princesa.
Decidir quedarnos eternamente perdidas en la zona de confort implica limitarnos como seres humanos, perdernos momentos deliciosos que no sabemos si volverán a surgir. Pero yo le había prometido que tendría el tiempo y el espacio que fueran necesarios.
Tal vez por abandonar su zona de confort terminase viviendo alguna experiencia que no querría, pero se sorprendería de que en el 99% de los casos no es así.
Quedarnos estáticas tiene un precio demasiado alto, pero cuando mires hacia atrás y reflexiones sobre el camino escogido qué sería mejor, ¿vivir llena de lamentos y reproches por esas cosas que jamás se atrevió a sentir o ver que sin importar cómo hayan sido los resultados, se arriesgó a ir más allá?.
Paula estaba segura de que cumpliría su promesa, y aunque necesitaba controlarse continuamente, ella sabía que merecía la pena esperar por una mujer de semejante calidad humana.
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